Los desafios del nuevo año escolar 2018-2019


Los desafios del nuevo año escolar 2018-2019
El inicio del nuevo año escolar, está cargado de desafíos, y circunstancias difíciles y complejas, que a docentes (directivos y maestros), padres y representantes, y estudiantes les tocará enfrentar.

Estamos frente a una situación inédita, que nunca antes habíamos vivido como sociedad y mucho menos como gremio docente. Todo lo que podamos rememorar en los últimos años (cosas terribles, por cierto), no se comparan con la destrucción e incertidumbre que hoy amenaza a la escuela y a la educación en general.

Una vez más hay que mencionar los resultados de los diagnósticos y las alertas que lanzan instituciones e investigadores autónomos, del ámbito educativo, sobre lo que nos viene. Los indicadores que afectaron a nuestra educación en el 2017-2018, muy probablemente se repetirán en el 2018-2019, ante el “no hacer nada” o “no importa” del gobierno nacional. No parece que habrá cambios respecto a: disminución de la matrícula estudiantil, éxodo de docentes y de alumnos, infraestructura en ruinas, desaparición o afectación severa del programa de alimentación, delincuencia y robo en las escuelas. Además, todo indica que persistirán los indicadores que golpean la asistencia estudiantil (falta de transporte y costo del mismo, falta de agua, falta de electricidad, falta de comida en sus casas, ausencia de útiles, imposibilidad de compra de calzado y uniforme escolar, ausencia de profesores y maestros). A todo lo anterior se une el gravísimo problema inflacionario, de devaluación e imposición unilateral de un monto único, que pulveriza el salario de todos.

Este panorama no puede ser soslayado, ni mucho menos esperar soluciones mágicas. Cuando todo indica que  puede empeorar, hay que prepararse y organizarse para enfrentarlo. Está en las manos de cada comunidad educativa desarrollar acciones creativas, necesarias para proteger la institución escolar (ser sinceros y realistas, sin claudicar en principios educativos fundamentales), y lo más preciado: sus alumnos. Hay que innovar aceleradamente en lo organizativo (incluye voluntariado democrático), y en el funcionamiento, lo cual requiere precisar las prioridades básicas de escuelas y liceos.

Otro elemento clave es tomar conciencia de que “solos no se puede”. Enfrentar esta situación de crisis en la educación pública venezolana, NO es un asunto exclusivo, de los directivos, o de los docentes, o de los padres o de los estudiantes o del personal administrativo y obrero, o de la comunidad. Es un problema, que, para abordarlo, todos deben incorporarse y participar activa y permanentemente. Si no hay un esfuerzo sostenido de comunicación, incorporación y participación, es poco o nada lo que se podrá hacer. No basta con enviar mensajes a los padres y representantes, no basta con asambleas eventuales o un papelógrafo informativo (si es que se consigue papel), pegado en la puerta de la institución, o una reunión eventual del consejo educativo. En estos tiempos la escuela debe funcionar cabalmente en equipo, y de manera propia alcanzar un modelo de organización, que permita y propicie la participación comprometida y activa de todos sus actores.

Por último, es imprescindible y prioritario proteger la relación pedagógica docente-alumno. El niño y el adolescente son la razón de ser de la institución escolar, su ausencia liquida el proceso educativo. Es importante no perder de vista que la escuela es el lugar que más protege a los niños y a los adolescentes, por eso hay que hacer todo lo posible para que el estudiante esté presente y sea atendido en la institución escolar, con calidad pedagógica, el mayor tiempo posible. Ante la muy probable ausencia de uniformes, lista escolar, material didáctico, texto, transporte, y tantos otros, no podemos dejar que afecten la asistencia del escolar y el liceísta, será necesario flexibilizar y consensuar decisiones que garanticen la estadía de estudiantes y educadores en las escuelas.

En este nuevo año escolar nos toca a los docentes trabajar con las dos manos, con una se lucha, y con la otra se instruye.
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